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El operativo en Río de Janeiro y el tablero electoral rumbo a 2026

El reciente operativo policial impulsado por Claudio Castro, reaviva la disputa política en Brasil. Con miras a 2026, la seguridad se convierte en un tema clave para Lula y Castro.

Brasil se encuentra nuevamente en una etapa de alta tensión política. El reciente operativo policial en Río de Janeiro, impulsado por el gobernador Claudio Castro, generó un fuerte impacto mediático y político, reavivando la disputa entre el bolsonarismo y el gobierno federal de Luiz Inácio Lula da Silva. Según explicó Thiago Vidal, director de análisis político en Prospectiva Public Affairs LATAM, detrás de la acción hay algo más que seguridad: una estrategia con fuerte proyección electoral hacia 2026.

Castro, actual gobernador de Río, no puede buscar la reelección. Su historia política comenzó en 2018, cuando asumió como vicegobernador, y llegó al cargo principal tras la destitución de su antecesor por corrupción. “Era un tipo de bajo perfil, sin gran experiencia ni visibilidad política. En poco tiempo tuvo que construir una imagen fuerte para poder reelegirse en 2022, con el apoyo del bolsonarismo”, explicó Vidal.

Sin embargo, el analista advierte que la posición de Castro dentro de ese espacio no es sólida. En las elecciones de 2026Río de Janeiro renovará dos bancas en el Senado, y ambas ya están prácticamente ocupadas por figuras de peso del bolsonarismo: uno de los hijos del expresidente Jair Bolsonaro y otro senador de derecha. En ese contexto, Claudio Castro estaría buscando “sensibilizar a los bolsonaros” para obtener su apoyo en una eventual candidatura al Senado.

El operativo de seguridad, con gran despliegue mediático, parece haberle servido para ese fin. “Ganó un millón de seguidores en menos de 24 horas. En la derecha brasileña, la visibilidad en redes sociales es una herramienta clave”, destacó Vidal.

Mientras tanto, Lula da Silva ya confirmó que competirá nuevamente por la presidencia en 2026. “Era algo que todos sabían, pero recién lo anunció formalmente durante su viaje a Asia”, señaló el analista. El mandatario llega a este escenario con una mejora en su imagen: las encuestas muestran una recuperación de su popularidad, especialmente entre los sectores de bajos ingresos, un núcleo histórico del Partido de los Trabajadores.

Esa recuperación está vinculada a la economía. “En los últimos meses bajaron los precios de alimentos y energía, que son los que más impactan a los pobres. Esto mejoró la percepción económica y, en consecuencia, la imagen de Lula”, explicó Vidal.

Sin embargo, el analista advirtió que el desafío principal no será económico sino de seguridad. “Hoy, la seguridad es la principal preocupación del 25% de los brasileños. Y la mayoría considera que la situación empeoró bajo el gobierno de Lula en comparación con el de Bolsonaro. Ese es su punto más débil de cara a las elecciones.”

Con el telón de fondo de una sociedad polarizada y una agenda pública marcada por la inseguridad, la política brasileña ya empezó a moverse al ritmo de la carrera presidencial de 2026. El operativo en Río, más allá de su propósito inmediato, parece haber sido el primer movimiento visible de un juego que recién comienza.

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