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Le dieron días de vida y salió campeona en aguas abiertas

Una joven cordobesa de 23 años se animó a participar de la competencia tras haber atravesado numerosas operaciones. Hace un año, los médicos le habían dado una semana de vida.

Agustina Ávila tiene 23 años y lucha desde hace tres con un cáncer de útero y con las secuelas que le dejaron los tratamientos. Tras atravesar distintas operaciones y pasar cinco meses internada, la joven cordobesa volvió a nadar y salió campeona de aguas abiertas.

“Es increíble que el año pasado me daban una semana de vida. Hacía una cuadra y me desmayaba por la anemia. Vivía internada, con transfusiones de sangre, etcétera. Hoy estoy compitiendo en aguas abiertas y entreno todos los días, a veces en doble turno por día. Agus 1 – Cáncer 0”, escribió en su cuenta de Twitter.

“Tenía sangrados fuera de mis periodos y cada vez que iba a controlarme me decían que no tenía nada. Hasta que fui al psiquiatra porque pensé que me estaba volviendo loca. Un año antes había fallecido mi hermano y pensé que todo podía ser ocasionado por el estrés», contó Agustina a Infobae.

Y agregó: «Por suerte, la médica me mandó hacer controles antes de iniciar el tratamiento, saqué los turnos, pero el día previo a un estudio tuve una fuerte hemorragia… ¡Me fui en sangre!”.

Ese día que fue derivada de urgencia a una guardia y una tomografía reveló que tenía cáncer uterino de estadio 3b.

A los seis meses de esa noticia, la joven inició el tratamiento oncológico sin el apoyo de una obra social, lo que llevó a que su familia se endeude por varios miles de pesos.

“Terminé la quimioterapia, rayos y braquiterapia para principios del 2020. Hasta mediados de ese año estaba bien y todo parecía normal, por lo que volví a nadar, pero noté molestias para respirar y que me faltaba el aire… ¡Volví a dejar pero con mucha impotencia! El 30 de diciembre de 2020 comencé a sentirme mal y volvieron a internarme”, recuerda.

Ahí empezaron los cinco meses que pasaría en el hospital, luchando por su vida. “La radiación, la quimio y los demás tratamientos liquidaron mi vejiga, el colon y comencé a tener hemorragias constantes», contó.

Además, en medio de esta situación, dejó de funcionarle un riñón y tuvo que someterse a una nefrectomía. «Necesitaba urgente un tratamiento, pero la droga prescripta no ingresaba al país debido a la pandemia», agregó.

Entonces, los médicos estudiaron otra solución y comenzó a someterse a un tratamiento de cámara hiperbárica, que es el uso médico del oxígeno puro al 100% en una cámara presurizada.

Una vez que logró recomponerse, se animó a participar de una competencia de aguas abiertas que habían organizado sus amigos nadadores.

“Me tiré y salí enojadísima porque había tragado mucha agua, no veía las boyas mientras nadaba y la había pasado para el culo… Me enojé y me fui. Al rato, se acerca una chica y me pregunta: ‘¿vos sos Agustina Melina?’, le digo que si y pregunto por qué y me dice: ‘¡Loca, saliste primera!’”, recordó entusiasmada.

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