Se llama Matías Emanuelle y tiene 21 años. Se rebusca la vida entre autos y tijeras en la zona del Buen Pastor de la ciudad de Córdoba. Su sueño es tener un centro de estética.

Cuenta con todos los elementos de una peluquería: capa, tijeras, máquina, peines y fijador. Es peluquero pero, hasta ahora, sólo ha podido trabajar en la calle “a voluntad”.
Como la situación está difícil, también cuida autos, por lo que la gente quiera darle, dado que en la zona rige la aplicación de estacionamiento.
“Lo que se me dé la oportunidad de hacer lo hago. Todo lo que me genere un ingreso, bienvenido sea”, dijo.
Lo conocen todos. Con su simpatía, buen modo y educación, Matías se ha ganado la confianza de habitantes, transeúntes y visitantes habitué del sector.
“El corte de pelo lo hago a $300. Incluye corte, cejas, barba y un diseño”, afirma con implacable seguridad. Y agrega: “Lo hago también porque no todo el mundo puede pagar una peluquería donde le cobran $600 o $700 el corte”.
Cada día realiza, en promedio, 10 y 15 cortes. “La gente viene porque les gusta cómo corto. Además, está barato”, destaca.

Dueño de una humildad difícil de superar, Matías tiene claro lo que quiere en la vida. “Mi sueño es tener un centro de estética completo: que tenga desde peluquería hasta salón de tatuajes, maquillaje, uñas. Que tenga todo”, afirmó.
Busca, además, la oportunidad de seguir perfeccionándose. “Quiero hacer un curso de tatuajes y trabajar para empezar a recaudar el dinero y poner mi centro de estética”, finalizó.
