Un sensor dentro de la pelota Trionda detectó un roce milimétrico que las cámaras de TV no mostraban. Portugal ganó 2-1 y jugará octavos ante España.
La tecnología volvió a ser el actor principal del Mundial 2026. En un final electrizante, a Croacia le anularon el gol del 2-2 en el minuto 112 que forzaba el alargue ante Portugal.
Aunque las cámaras de televisión no lograban disipar las dudas sobre la posición adelantada de Joško Gvardiol, el árbitro noruego Espen Eskas no dudó tras revisar el VAR: el chip interno de la pelota delató un roce imperceptible.
El balón oficial, denominado Trionda, cuenta con un sensor de movimiento instalado en uno de sus paneles que recopila información detallada de cada impacto.
Este sistema envía datos de forma inmediata a la cabina del VAR. En la transmisión oficial se pudo observar con claridad cómo una línea plana se transformó en un «gráfico de latido cardíaco», confirmando que Igor Matanovic había peinado la pelota antes de que le llegara a Gvardiol.
«Los sensores IMU alojados dentro del balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve», explicó la FIFA a través de su cuenta oficial para justificar la decisión que selló el 2-1 definitivo en favor de los lusos.
¿ESTUVO BIEN ANULADO EL EMPATE DE CROACIA?
Así fue la jugada que terminaba en el 2-2 ante Portugal.
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— DSPORTS (@DSports) July 3, 2026
Del «no gol» de Cristiano a la salvación portuguesa
El uso de esta tecnología no es nuevo, pero esta vez el destino le jugó a favor a Cristiano Ronaldo. En el Mundial de Qatar 2022, el chip de la pelota Al Rihla se utilizó para confirmar que CR7 no había tocado un centro de Bruno Fernandes ante Uruguay, quitándole la autoría del gol en medio de su festejo. Cuatro años después, el mismo principio de medición le dio a Portugal la clasificación a los octavos de final, donde se medirá contra España.
Un partido marcado por el VAR semiautomático
La jugada del final no fue la única intervención tecnológica de la noche. El sistema de Detección Semiautomatizada del Fuera de Juego —que utiliza 16 cámaras específicas para seguir los movimientos del balón y 29 puntos de datos de cada jugador 50 veces por segundo— ya había invalidado otros dos goles previos por posiciones adelantadas milimétricas: uno al propio Cristiano Ronaldo cuando Portugal caía 1-0, y otro al croata Petar Sucic cuando el encuentro estaba igualado 1-1.
